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Por Emilio J. López| 17 de mayo de 2024.

Julio Larraz celebra la vitalidad de sus 80 años pintando la ‘soledad desconcertante’

Miami (EFE).- El pintor de origen cubano Julio Larraz (La Habana, 1944) llegó a los 80 años con envidiable vitalidad y energía y con la pasión de seguir pintando -dice en una entrevista con EFE- ese mundo de “soledad desconcertante” que nos rodea y que ahora se exhibe en una gran exposición en Miami.

Larraz tiene muy claro cuál es el andamiaje de un pintor como él, alejado de modas y dictados, tras más de medio siglo volcado en los pinceles: “Yo pinto lo que me da la gana”, dice riendo sobre una elección consciente y temprana en su carrera que le acarreó no pocos sinsabores y la exclusión de los círculos artísticos de moda.

Ahora, muestra de su empuje creativo a los 80 años, la galería Ascaso de Miami exhibe a partir del 16 de mayo y hasta el 5 de julio cerca de medio centenar de obras del artista, entre pinturas, esculturas y acuarelas, la mayor parte creadas en los últimos cinco años, bajo el título ’80 Circunnavegaciones del Sol”.

Fotografía cedida por María Lucía Venegaz donde aparece el pintor de origen cubano Julio Larraz quien realizará la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol” en la Galería Ascaso de Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ María Lucía Venegaz

Fotografía cedida por María Lucía Venegaz donde aparece el pintor de origen cubano Julio Larraz quien realizará la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol” en la Galería Ascaso de Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ María Lucía Venegaz

La clave: vivir el aquí y el ahora

“No pienso mucho en la edad ni en el tiempo. Lo que importa es la vida del ahora y el momento; ‘el ahora mismo’, que decía el emperador Marco Aurelio. En poco tiempo la gente no sabrá quién eres; no solamente no lo sabe, sino que no le importa tampoco”, precisa con humor estoico.

Trabajador incansable en su taller de Miami, Larraz se nutre para su obra del extenso bagaje de experiencias que acumula su memoria, de libros (sigue siendo un voraz lector), principalmente de historia y biografías, y de la vuelta continua a pintores como el estadounidense Edward Hooper (1882-1967), por el que siente una admiración incondicional.

Pero a diferencia de Hooper, cinéfilo que buscó inspiración en las películas de Hollywood, el cubano se siente distanciado del séptimo arte, en buena parte porque el cine de hoy, lamenta, es un “cine de viñetas, tiroteo y explosiones”, nada que ver con películas como ‘Now Voyager’ (La extraña pareja’), con Bette Davis como protagonista.

Fotografía cedida por Ascaso Gallery donde se aprecia la obra ‘Consumido: la historia de Ícaro’ (2023) del pintor de origen cubano Julio Larraz, que formará parte de la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol”, en Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ Ascaso Gallery

Fotografía cedida por Ascaso Gallery donde se aprecia la obra ‘Consumido: la historia de Ícaro’ (2023) del pintor de origen cubano Julio Larraz, que formará parte de la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol”, en Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ Ascaso Gallery

 

“Hoy en día no tendría éxito esa película. Ninguno, porque la gente hoy no quiere pensar ni contemplar, lo que quiere es que le den la cucharada en la boca”, asegura Larraz, admirado por su exploración metafísica, onírica y filosófica de la condición humana y el subconsciente.

De hecho, el nombre de la exposición se inspira en un óleo sobre lienzo de 2022, ‘Qué buscas’, un interrogante sobre la insaciable curiosidad del ser humano que cristaliza en una nave espacial que se desplaza con el fondo negro del espacio como telón de fondo.

El pintor, que abandonó Cuba con su familia en 1961, a los 16 años, rumbo a Estados Unidos y como asilados, se instaló primero en Miami, para luego mudarse a Washington y Nueva York, donde descubrió su vocación por la pintura, un descubrimiento “salvador”.

La clave: La pintura como despertador del ser humano

Maestro de una pintura de gran técnica y contemplativa, reconoce que se trata de una pintura “completamente fuera de moda” porque “nadie quiere hoy detenerse a contemplar nada”, dice tajante para criticar la “agitación” en la que vive el mundo.

También se siente en deuda con el pintor metafísico italiano Georgio de Chirico (1888-1978), de esa exploración del subconsciente en su pintura, aunque es partidario de “no acercarse mucho, porque se quema uno”.

“Lo importante es sacar la esencia, como hacía Velázquez, y esa soledad intransigente de los surrealistas”, un factor que, dice, influyó en la pintura de Hooper y de Andrew Wyeth (1917-2009), otra de sus referencias de la pintura realista estadounidense.

Fotografía cedida por Ascaso Gallery donde se aprecia la obra ‘¿Qué buscas?’ (2022) del pintor de origen cubano Julio Larraz, que formará parte de la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol”, en Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ Ascaso Gallery

Fotografía cedida por Ascaso Gallery donde se aprecia la obra ‘¿Qué buscas?’ (2022) del pintor de origen cubano Julio Larraz, que formará parte de la exposición ’80 Circunnavegaciones del Sol”, en Miami, Florida (Estados Unidos). EFE/ Ascaso Gallery

 

“Esa soledad que es desconcertante y retraída, fuera de las ciudades, y que es muy americana, nadie la pintó como Hooper” y cobra protagonismo absoluto en la obra de Julio Larraz, despojada de alardes, imaginería y artificio.

“Eso es lo que a mí me gusta. Podría haber sido un pintor abstracto, pero me gusta el mundo en que vivimos”.

Se confiesa también amante del impresionismo y, en particular, de la calidad de la pintura de Claude Monet (1840-1926) y de su luz, esa luz que, cuenta Larraz, “robó” en Cuba: “Me la llevé en la maleta cuando me fui de la isla, aquella luz que de niño veía que se filtraba a través de los árboles y se creaba una cosa mágica”.

“Nunca la pude entender pero sí me la pude robar”, sentenció con humor.

 

Cultura, Otras noticias América Arte, EEUU

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Por GRETHEL DELGADO| 14 de mayo de 2024

Los 80 años de Julio Larraz, un pintor rodeado de sueños

Desde el 16 de mayo se expone en Ascaso Gallery la muestra “80 Circunnavegaciones del Sol”, que celebra ocho décadas del reconocido artista cubanoamericano

julio larraz grethel delgadodla

El pintor Julio Larraz posa en la entrada de la galería Ascaso, donde expone 80 Circunnavegaciones del Sol.

 

MIAMI.- Julio Larraz me recibe en Ascaso Gallery como quien saluda a un vecino que llega a su casa, y es que esta galería donde cuelgan sus cuadros se ha convertido en un hogar para él. Aquí celebra ocho décadas de vida con la muestra “80 Circunnavegaciones del Sol”, que se inaugura este 16 de mayo a las 6 pm.

Caminamos por las amplias estancias blancas de la galería, donde resaltan, como asomados desde otro mundo, esos sueños que persiguen al artista y esas narrativas de lo imposible que tan bien logra reflejar, tanto en el lienzo como en la escultura. Esta exhibición, que podrá verse hasta el 5 de julio, ofrece un panorama del legado del pintor y es una oportunidad de lujo para adentrarse en su universo creativo que abarca el grabado, la caricatura, la escultura y la pintura.

Organizar la exposición tomó casi dos años, dice Antonio Ascaso, director de la galería. No es para menos, se reúnen aquí más de 40 obras: óleos sobre tela, acuarelas sobre cartulina y esculturas. Para Antonio “es un verdadero honor, es un maestro del realismo, y un artista que tiene un sitial muy importante dentro de la plástica internacional”. Como indica, la galería lleva 12 años de trabajo con la obra de Larraz. Antonio reconoce además el trabajo de Ariel Larraz en la organización concienzuda de la exposición.

Sueños en el lienzo

Julio me cuenta que algunas de las pinturas que expone son recientes y que otras tienen unos dos años.

“¿Qué te llama más la atención?”, me pregunta. No puedo evitar decirle que la pieza Qué buscas es muy potente y aunque no haya una figura humana dice mucho sobre nosotros, sobre la inquietud, la búsqueda de conocimiento.

Que Buscas 2022,Oil on Canvas,72x98in

¿QUÉ BUSCAS?, 2022©. Oil on Canvas. 183 x 249 cm | 72 x 98 in.

                                       

“Es una serie que empecé este año sobre los experimentos que se hacen hoy en día en el espacio, que son interesantísimos”, plantea. “Creo que la gente de este mundo quiere expandirse y crear polución en Marte y en la Luna”, dice entre risas. “Me interesa desde el punto de vista visual. Imagino que un extraterrestre se haría esa pregunta, ¿qué buscan ellos aquí?”, añade.

Larraz señala un misterioso barco que parece borrarse, como si el pasado le mordiera la popa. Se trata de la pieza The Inexplicable Disappearance of the M.Y. Lower Matecumbe. Me revela que esa imagen nació de un sueño que le perseguía de alguna manera. “No solamente lo soñé, sino que el sueño me perturbó porque era continuo, de esos sueños que se convierten en pesadillas, y tienes que levantarte y dibujarlo”, confiesa.

 
The Inexplicable Disapperance of The M.Y. Lower Matecumbe,2023,Oil on Canvas,84x120in

La obra The Inexplicable Disappearance of the M.Y. Lower Matecumbe

                                       

Tomamos un delicioso café y hablamos de escritores, pintores y sitios históricos. Aprovecho la comodidad de la charla para preguntarle de dónde sale esa energía creadora que le hace pararse frente al lienzo a sus 80 años. “Es una necesidad”, afirma, “es curiosidad, y es poder ver algo que has soñado, imaginado”.

En “80 Circunnavegaciones del Sol” hay espacios abiertos, irreales, figuras humanas, animales; vemos sobrecogedoras marinas, mitos revisitados y, sobre todo, mucho azul en sus múltiples matices y profundidades. Cómo no desvelarse con tantos personajes, y cómo no dejarse llevar por su fino tejido de humor que roza la crítica a veces.

Julio Larraz pinta para ver lo que sueña, y lo hace con esa libertad que, afirma, es la que propicia la creación.

 

Más sobre Julio Larraz

Julio Larraz (La Habana, 1944) es uno de los pintores contemporáneos más importantes de América Latina. Crea pinturas poderosas y oníricas que reflejan la influencia de pintores desde Velázquez hasta Sargent y Hopper, y artistas surrealistas como Dalí y Magritte.

La educación de Larraz estuvo marcada por la agitación política de su tierra natal. Su padre, un activista político, era propietario y editor de “La Discusión”, un destacado periódico de La Habana, mientras que su madre estudió Derecho antes de asumir la dirección de la publicación familiar. La agitación de la dictadura cubana en 1959 llevó a Larraz y su familia a buscar asilo en Estados Unidos cuando sólo tenía 16 años.

Al llegar a los Estados Unidos, Larraz canalizó sus experiencias en conmovedoras caricaturas políticas, que se publicaron en The Washington Post, Vogue y Time, entre otros. Larraz perfeccionó su oficio con la guía de su mentor, Burt Silverman, emergiendo como una luminaria en el mundo de la pintura.

El reconocimiento profesional de Larraz floreció con su primera exposición individual en la Pyramid Gallery de Washington, D.C. en 1971, y posteriormente exhibió su trabajo en galerías de Estados Unidos, Europa y América del Sur. Si bien obtuvo renombre principalmente como pintor, la incursión de Larraz en la escultura en la década de 1970 produjo piezas notables que han adornado espacios públicos y galerías de arte por igual.

A lo largo de su carrera, Larraz ha recibido un amplio reconocimiento, con sus obras expuestas en prestigiosas galerías y museos de todo el mundo. Ha recibido numerosos premios y honores, incluido el reconocimiento de la Academia Estadounidense de Artes y Letras y del Instituto Nacional de Artes y Letras de Nueva York, consolidando su estatus como un verdadero maestro del arte contemporáneo.

Ascaso Gallery, abierta de lunes a sábado, 11 am – 5 pm. 1325 NE, 1st Ave. Miami, FL, 33132. Contacto: 305.571.9410 ascasogallery@gmail.com

 

La mujer en siete obras emblemáticas
de tres grandes artistas venezolanos del siglo XIX y XX

Publicación original en el sitio web de El Nuevo Herald.

Por Dennys Matos.

 

‘ENFANT MALADE (Niño enfermo)’ ,1887, de Michelena, Arturo (1863­-1898), óleo sobre lienzo, 74 3/4 x 79 pulgadas.

Es la primera vez que podemos disfrutar en Miami de una exposición absolutamente histórica por diversas razones. Históricos son los artistas, del mismo modo que históricas son las obras, e histórico es el marco en el que fueron producidas. La muestra “Una Visión, una Colección, una Mujer”, curada por Axel Stein, jefe del Departamento de Arte Latinoamericano de Sotheby’s (2011­-2018), contempla siete obras emblemáticas de tres grandes artistas venezolanos del siglo XIX y XX, pertenecientes a una colección privada de Nueva York. Estos son Arturo Michelena (1863­-1898), Armando Reverón (1889-­1954), y Héctor Poleo (1918­-1989).

Los tres artistas son claves para entender el desarrollo histórico y estético de la pintura en Venezuela.

Michelena es considerado el pintor más importante de siglo XIX y esta misma consideración se le otorga a Reverón para el siglo XX, mientras que a Poleo se le tiene como el mayor representante del muralismo realista venezolano. Por si fuera poco, esta muestra tiene también el atributo de histórica porque las dos obras de Michelena pintadas, una en 1886 y la otra en 1887 no han sido vistas hasta hoy por el público. Entre tanto, las dos pinturas de Reverón es la primera vez que se ven en Estados Unidos. Esta muestra tiene como eje central de su discurso a la mujer que, en todas las pinturas,aparece representada de una u otra forma. En diferentes escenarios y épocas, desde distintas actitudes y patrones socioculturales y dentro de un amplio abanico geográfico e histórico.

Esta verdadera pléyade de artistas y obras contempladas en la muestra son el marco de presentación del libro con el mismo título “Una visión, una Colección, una Mujer” (Editorial, El Cardon, 2021, Miami). Un cuidado libro bilingüe español­inglés con ensayos de importantes críticos e investigadores enfocados en la valoración de las obras presentes en esta exposición, pero relacionándola con la historia social y el contexto artístico de su tiempo. Reúne ensayos de Roldán Esteva Grillet (Héctor Poleo, un clásico moderno), Cecilia Fajardo Hill (La mujer en el arte), Luis Pérez Oramas (El arco de las majas), Jorge Rivas Pérez (Comentarios sobre una serie de pinturas de castas de José de Páez, México, 1785), Polly Sartory (París: Centro del arte en el siglo 19) y Axel Stein (Las dos visitas).

‘LA CUEVA’, 1920, de Armando Reverón (1889­1954), óleo sobre lienzo, 39 3/8 x 60 5/8 pulgadas.
‘LA CUEVA’, 1920, de Armando Reverón (1889­-1954), óleo sobre lienzo, 39 3/8 x 60 5/8 pulgadas.
 

Todos los ensayos brindan una particular visión sobre las pinturas de los artistas expandiendo las lecturas de sus obras hacia otros territorios de la historia del arte y, también de la historia social. De forma tal que inspirándose en estas obras de Michelena (Una visita electoral, 1886 y Niño enfermo, 1887), Riverón (La maja criolla 1939, La cueva, 1920) y Poleo (Desnudo (La Carta), 1943, Maternidad 1943, Viudas de la guerra, 1948), se completa una curiosa geografía de las artes visuales con énfasis en tres de los artistas que más han marcado la historia del arte moderno y contemporáneo en Venezuela. El denominador común de estos estos ensayos es que buscan ­y encuentran relaciones poéticas y discursivas, antecedentes estéticos y for­males estableciendo una rica constelación de significaciones, que desbordan y enriquecen las dimensiones espacio temporales, y el contexto histórico en el que fueron creadas cada una de ellas.

“Una Visión, una Colección, una Mujer” es, además de un recorrido sintético por la poética figurativa, un itinerario por los modos de representación de la figura de la mujer en las artes visuales venezolanas de los dos últimos siglos. Porque los tres artistas se inscriben en el lenguaje figurativo, e independientemente de su particularidades temporales y estilísticas, los tres también inciden en la expresión de la libertad (o déficit de ella) y el rol sociocultural del sujeto femenino, vistas según el contexto histórico en que la percepción masculina las ha captado.

Los cuadros de Michelena, por ejemplo, asumen la cotidianeidad como elemento narrativo que inspira a la imagen realista donde, según Stein, “La mujer es el centro alrededor del cual se anima y se entiende la escena”. Pero aquí el lenguaje de la imagen es también naturalista, en la medida en que se adentra hasta lo forense en los detalles, tanto del mundo material, como el de la vida y los cuerpos, expresión de las caras y los gestos.

‘DESNUDO (LA Carta)’, 1943, de Héctor Poleo (1918­1989), óleo sobre lienzo, 27 5/8 x 23 3/4 pulgadas.
‘DESNUDO (LA Carta)’, 1943, de Héctor Poleo (1918-­1989), óleo sobre lienzo, 27 5/8 x 23 3/4 pulgadas.

En Reverón, en cambio, la figuración de La maja criolla (1939) se trasluce más surreal, los contornos se desdibujan y nos adentra en ambientes de sensualidad como buscando una armonía entre hu­ manidad y naturaleza. Poleo, por ejemplo, en Viudas de la guerra (1948), responde más a un imaginario de la modernidad, sumida en las convulsiones sentimentales y de afectos que producen su contradictorio programa de progreso sociocultural.

De todos los textos es fascinante el de Axel Stein (Las dos visitas), porque en él se narra en lenguaje coloquial los periplos, las pesquisas que tuvo que hacer para averiguar el paradero, hasta ahora desconocido de Una visita electoral (1886) y Niño enfermo (1887). Frente a estas obras y el libro nos encontra­ mos con una historia de película cuando, a modo de thriller policíaco, va descubriendo los pasos, las actuaciones necesarias hasta llegar al paradero de estas dos obras. Por ejemplo, Niño enfermo (1887), que asombrará al espectador en la galería por su impecable oficio pictórico, fue la pintura ganadora del Salón Oficial de Artistas Franceses de ese año. Estuvo perdida hasta 2004, mientras que Una visita electoral (1886), enviada al mismo salón estuvo en paradero desconocido hasta 2005. Stein, en su narrativa tiene de perito y, también, de detective, además de historiador en una investigación audaz para encontrar estos cuadros, exhibidos por primera vez al público en Ascaso Gallery, Miami.

‘LA MAJA criolla’, 1939, de Armando Reverón (1889­1954), óleo sobre arpillera (burlap), 52 3/4 x 69 1/4 pulgadas.
‘LA MAJA criolla’, 1939, de Armando Reverón (1889­-1954), óleo sobre arpillera (burlap), 52 3/4 x 69 1/4 pulgadas.

Una investigación que arranca en los finales del siglo XIX francés, cuando Michelena vende los cuadros. Se sabe que Niño enfermo está en manos del coleccionista Clicot. Ahora bien, desde ese momento las pistas y los hechos se diversifican. Los caminos se expanden atravesando dimensiones espacio temporales globales, donde aflora además del París de finales del siglo XIX y principios del XX, el Nueva York de la década de 1920, con la familia Astor como propietaria de la pieza. Afloran todas una series de circunstancias y personajes que hacen la historia rocambolesca, dueños de circo y comerciantes, con el trasfondo de medidas tomadas por Estados Unidos durante la II Guerra Mundial para proteger su patrimonio artístico cultural ante los posibles bombardeos de la fuerza aérea (Luftwaffe) de la Alemania Nazi. En un final de infarto, las pistas conducen a la localización del cuadro en el Sur de La Florida, en Sarasota. En una cuenta atrás, el cuadro fue vendido en 1927 por $400. Después de ser (re)descubierto, sale a subasta de Sotheby’s Nueva York en noviembre 16, 2004, por valor de entre $150,000 y $200,000. Finalmente fue vendido por $1,352,000.

Dennys Matos es crítico de arte, curador y editor que vive trabaja entre Miami y Madrid.

“Una visión, una Colección, una Mujer”, Ascaso Gallery, Miami. 1325 NE 1st Ave., Miami, FL 33132. Hasta el 19 de junio.

Original post on STIRpad website | Published on : Mar 23, 2022.

Ascaso Gallery’s latest exhibition features exploration of the artists’ ‘inner child’

The exhibition ‘Cute Tunes for Serious Sapiens’ features the works of four artists connected to each other through the themes of Japanese anime and manga.


‘Cute Tunes for Serious Sapiens’, currently on display at the Miami based Ascaso Gallery, features the works of four artists, namely Javier Martin, Masako Miki, Noritoshi Mitsuuchi and Takeru Amano. Themed on the exploration of their ‘inner child’, the exhibits at the gallery transcend the boundaries denominated to design and creation. “The strength of this show is precisely that—the way it taps into childhood memories of unfettered creativity,” says Barbara Pollack, curator of the exhibition.

Noritoshi Mitsuuchi. In the Sky, 2021. Acrylic on canvas. 91 x 72.7 cm | 35.8 x 28.6 in.

Takeru Amano. Dog, 2022. 200 x 150 cm | 78.7 x 59 in.

All the showcases at the gallery are attempts at escaping the confines that are defined by art education and the hierarchies laid down in the history of art. But instead of completely divorcing themselves from the conventional space, the art installations serve as a bridge, or rather, a fusion of popular and niche, eccentric and accessible. The pieces displayed in the exhibition appear to stand in thematic conjunction to each other, owing to the similar references and inspirations that have influenced their creation. All four artists have produced work that is heavily influenced by the anime and mangas birthed in Japan. While drawing from this common theme accredits their work some semblance of similarity, it is their own interpretation and response to the theme that sets apart each piece showcased in the spaces of the American gallery.

Masako Miki. Abumi-guchi Stirrup (Stirrup mouth furry ghost), 2021. Wool on EPS foam, walnut wood. 36 x 42 x 28 in.

Takeru Amano, a Japanese artist, blends pop culture and classicism using Takashi Murakami’s definitive Superflat style to depict women from western art history, while Noritoshi Mitsuuchi’s works resemble children’s drawings. His creations feature a blend of pop and classic, which induces nostalgia. Masako Miki, on the other hand, creates 3-D objects that employ the folklore creatures of Shintoism that ascribe to the acceptance of non-binary and transitory beings in today’s day and age. Multidisciplinary Spanish artist, Javier Martin, also explores similar themes with his ‘Blindness’ portraits that combine paint, printmaking and neon. The flashy aesthetic of his pieces are metaphors of the delusion that infests mass culture.

The exhibition comprises a combination of paintings and 3-D installations

Installation view of the exhibition

Together, the installations of the four artists fill the spaces of the gallery with a potpourri of colours that, at first glance, serve as reminders of kindergarten classrooms and playgrounds. However, on closer inspection, the deeper symbolism and inspirations behind the pieces can clearly be seen. They bring to notice the narcissism that plagues society, while also highlighting how individuality and idiosyncrasy is shrinking from artistic spaces. In doing so, they stand tall with their originality and eccentricity against a contemporary world.

The exhibition ‘Cute Tunes for Serious Sapiens’ will remain on display from February 24, 2022 to April 28, 2022 at the Ascaso Gallery in Miami, Florida, USA.

Esculturas del venezolano Francisco Narváez

Publicación original en el sitio web de El Nuevo Herald.

Por Dennys Matos.

Ascaso Gallery, Miami presenta la muestra más importante realizada hasta la fecha en Estados Unidos sobre Francisco Narváez. RAFAEL GUILLEN/ASCASO GALLERY MIAMI
Ascaso Gallery, Miami presenta la muestra más importante realizada hasta la fecha en Estados Unidos sobre Francisco Narváez. RAFAEL GUILLEN/ASCASO GALLERY MIAMI

Todo parecía indicar que Miami Art Week, 2021 iba a ser tan lánguida y fantasmal como lo había sido la anterior. Y es que la pandemia no ha dado tregua, el virus se las ha ingeniado para, entre vacuna y vacuna, mutar y seguir haciendo pasto dentro del cuerpo humano global. Sin embargo, esa estela de inanición artística se rompió cuando, desde finales de septiembre 2021, los ciudadanos de la Comunidad Europea y Reino Unido, pudieron viajar a Estados Unidos sin las restricciones impuestas desde hacía ya casi dos años. Ello oxigenó el flujo de coleccionistas, galeristas, curadores, críticos, marchantes e inversionistas en arte que, dadas estas restricciones fronterizas por el COVID-19, ya habían descartado su presencia en Miami Art Week, 2021. Por lo que hemos tenido inesperadamente, gracias a ese golpe de suerte y, también, a las ansias psicológicas de sociabilizar, un escenario pletórico de actividad artística y, además, abundante concurrencia de público.

Escultura de Francisco Narváez en Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Ascaso Gallery, Miami
Escultura de Francisco Narváez en Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Ascaso Gallery, Miami

Una de las muestra más llamativa de esa semana fue la retrospectiva Narváez. El escultor, en Ascaso Gallery, Miami, figura clave para entender la evolución de la escultura venezolana y latinoamericana posterior a la segunda mitad del siglo XX. Esta exposición, curada por María Edilia González de Salas, directora de la Fundación Francisco Narváez, contempla más de 150 obras entre escultura, dibujo, pintura y estuco. Cubriendo más de 6 décadas de la trayectoria artística de Francisco Narváez (Venezuela, 1905-1982), que arranca en los años 1920 finales, repasando cada una de las décadas, hasta los años 1980 .

Obras de Francisco Narváez en la sala de exhibición de Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Cortesía Ascaso Gallery Miami
Obras de Francisco Narváez en la sala de exhibición de Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Cortesía Ascaso Gallery Miami

Cuando entramos a la sala, el espectador tiene la sensación de estar en un museo de arqueología, o en una especie de gabinete etnológico, colocado frente a un apoteósico viaje por el mundo de la imagen artística moderna y contemporánea latinoamericana de los últimos setenta años del siglo XX. Es una percepción marcada por el modo en que se ha diseñado el montaje de la muestra, realizado por Alejandro Stein en formas de islas esparcidas por el amplio espacio de la galería. “Islas” que rompen y, a la vez, ensanchan las perspectivas espacios temporales con las que normalmente se ha interpretado la obra de Narváez. Ya que, además de conectar estrechamente diferentes formas artísticas (pintura, escultura, estuco, etc.), relaciona también épocas y períodos distintos.

Exhibición de Francisco Narváez en Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Cortesía Ascaso Gallery Miami
Exhibición de Francisco Narváez en Ascaso Gallery, Miami. RAFAEL GUILLEN/Cortesía Ascaso Gallery Miami

Es así como se pueden ver concomitantes, unas a lado de otras, pinturas de poética figurativa producidas en la década de 1930 como, por ejemplo Bahía Pampatar (1930), con esculturas de visualidad abstractas correspondientes a los años 1950. Del mismo modo que en otras de estas “islas” cohabitan un estuco (yeso, fibra de agave y cuerda) y Vendedoras de pescado (1962), donde el artista continua explorando el lenguaje de la (neo) figuración, compartiendo espacio con un grupo escultórico de los años 1950, en clave de arte abstracto informalista instaladas a la lado de otra, como por ejemploVolumen (1974) en clave abstracta geométrica.

‘Mujeres en la playa (ESTC-032)’, 1962, estuco, cartón, piedra, yeso, poncho y soga, 28.5 x 43.8 pulgadas. Cortesía/Ascaso Gallery, Miami
‘Mujeres en la playa (ESTC-032)’, 1962, estuco, cartón, piedra, yeso, poncho y soga, 28.5 x 43.8 pulgadas. Cortesía/Ascaso Gallery, Miami

El recorrido por estas “islas” sumerge al espectador en una constelación en la que se dan cita dos imaginarios. Por un lado, aquel expresado en un lenguaje narrativo realista, con sintaxis poética figurativa. Por otro, un lenguaje más simbólico, que discurre entre los cauces de la abstracción informalista y la abstracción geométrica. Lo narrativo realista marca a esas obra producidas, sobre todo en pintura, desde finales de los años 1920 hasta las década de 1960 aproximadamente. Mientras que la de expresión más simbólica arranca, con énfasis en la escultura, a principio de los años 1950 y se va acentuando hasta los inicios de la década de 1980.

‘Volumen (BVPC-101)’, 1974, bronce (1998), edición de 8 más 4 pruebas de artista, 20.4 x 48 x 17.3 pulgadas. Cortesía/ Ascaso Gallery Miami
‘Volumen (BVPC-101)’, 1974, bronce (1998), edición de 8 más 4 pruebas de artista, 20.4 x 48 x 17.3 pulgadas. Cortesía/ Ascaso Gallery Miami

Estos dos imaginarios de Narváez parecen responder a dos enfoques sobre el proyecto de modernidad venezolano y, por extensión, latinoamericano. Uno que discurre en las primeras 4 décadas del siglo XX donde, a través de la representación figurativa, imagina el carácter de lo autóctono nacional con paisajes rurales y escenas de la vida cotidiana (Mujeres en la playa, Vendedoras de pescado, La escuela, Eva o Escena de recolección), deslizando elementos etno raciales y socioculturales del país.

'Bahía Pampatar (OL-484)', 1930, óleo sobre lienzo, 26.7 x 28.1 pulgadas. Cortesía/Ascaso Gallery
‘Bahía Pampatar (OL-484)’, 1930, óleo sobre lienzo, 26.7 x 28.1 pulgadas. Cortesía/Ascaso Gallery

El otro, referido a la segunda mitad del siglo, en el que por medio de la interpretación en clave de lenguaje más abstracto (Paisaje urbano, la serie Volumen, entre otras), reflexiona sobre la explosión urbanística de la ciudades bajo el impacto de economía capitalista. Pero también apunta a la nueva relación entre el ciudadano y el estado. Colocando a la libertad individual y expresión una subjetividad irreprimible, como elemento constitutivo del desarrollo presente y futuro del proyecto de modernidad.

Dennys Matos es crítico de arte y curador que vive y trabaja en Miami y Madrid.

Francisco Narváez

Publicación original en el sitio web de la Fundación Cultural Estilo in Arte Monumental, Escultura.

Por Adriana Meneses.

TEXTO DEL CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN «FRANCISCO NARVÁEZ, THE SCULPTOR» EN ASCASO GALLERY DE MIAMI, FLORIDA. FOTOS DE LAS OBRAS CORTESÍA DE ASCASO GALLERY Y DE LA VIDA DEL ARTISTA DEL MUSEO NARVÁEZ.

Las obras de Francisco Narváez forman parte de nuestra memoria colectiva. Pensar en Venezuela es pasearnos por la fuente de El Silencio, por El Atleta, por la fuente de Parque Carabobo, por las fachadas del Museo de Bellas Artes o del Museo de Ciencias, por todo lo que nos es querido y permanece en nuestra memoria. Muchos de nuestros jóvenes, lamentablemente, no saben quién fue el artista, pero su obra está allí, en sus paseos visuales, en la memoria de un país anclado en nuestra memoria colectiva.

Narváez nació en Porlamar, Venezuela, en 1905; fue el quinto hijo de once hermanos; sus padres fueron José Lorenzo Narváez y Vicenta Rivera. Don José Lorenzo, hombre multifacético y creador, sembró la semilla de la creación en su hijo. “Mi padre no cabía con sus fantasías de ebanista, alarife, maestro de obra, arquitecto autodidacta”. (1). Desde pequeño Francisco se vio guiado a la actividad artística, trazaba, tallaba, hacía copias de los muebles y de los santos restaurados por su padre.

Fotos familiares de Francisco Narváez y talla del niño Jesús que le valiera cuando niño reconocimiento a su talento y su consecuente viaje a Caracas a estudiar arte.

En 1920 recibe su primera comisión profesional, un San Rafael para la Iglesia de Carúpano y, en 1922, su padre lo autoriza a viajar a Caracas para seguir formándose como artista. Estudia en el taller de Marcos Castillo, en el de Ángel Cabré y Magriñá y en la Academia de Bellas Artes de Caracas, donde conoce a los pintores e intelectuales de la época.

En 1928 presenta su primera exposición individual en el Club Venezuela. Con el dinero recaudado por la venta de las obras y la ayuda de monseñor Sosa y los ministros Centeno Grau y Arcaya, viaja con beca a estudiar a París. Allí se inscribe en la Académie Julian, donde también habían estudiado Tito Salas, Cristóbal Rojas y Arturo Michelena.

Francisco Narváez en París, 1929.

Video de Cuadernos Lagoven con testimonios de Alfredo Boulton, Arturo Uslar Pietri, Jesús Soto, Carlos Cruz Diez, entre otras personalidades. Cortesía del perfil en youtube El Glotón Musical

Es en París donde la imposibilidad de trabajar en madera lo lleva a tallar en piedra. “En París yo no tenía madera, entonces tallé mucho en piedra (…), cuando había demoliciones yo compraba pedazos de piedra, me los llevaba al taller y los esculpía”. (2)

De ese primer viaje a París también son sus primeros ensayos de esculturas volumétricas y de pintura de colores planos, unidos a la temática del mestizaje americano y la realidad criolla. Durante su permanencia en la ciudad francesa, Arturo Uslar Pietri, Alfredo Boulton y Finita Vallenilla ayudan al artista tanto financieramente como con cierta logística y, en febrero de 1930, el trío de amigos organiza para él una nueva exposición en el Club Venezuela.

Narváez se expresa así de su muestra: “(…) en ella siento que el trabajo escultórico es más mío, hecho con más seguridad, una respuesta a mi búsqueda de grandes planos, estilización y síntesis” (3), donde se refiere a la Exposición en El Club Venezuela que en febrero de 1930 organizaran Arturo Uslar Pietri, Finita Vallenilla y Alfredo Boulton. Para ese entonces, como señala el propio Boulton en su libro sobre el artista, Narváez se apartó de la mayoría de las tradiciones artísticas que para esos días prevalecían en Venezuela y fue formulando un esquema pictográfico sumamente personal y totalmente único para la Venezuela de la época.

En 1931 vuelve a Caracas e instala su taller en el Barrio Obrero de Catia. El taller se convierte en el centro de la vida intelectual del momento. “En aquellos años el taller de Francisco Narváez fue el hogar de la mejor esperanza venezolana. Ni antes, ni después, se encuentra nada semejante” (4).

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Narvaez retratando a Alfredo Boulton 1932
Francisco Narváez Mujeres en la playa 1931
Francisco Narváez Mujeres en la playa 1931.
Francisco Narváez. Desnudo 1940
Francisco Narváez. Desnudo 1940
Narváez. Eva 1941
Narváez. Eva 1941
Narváez. Las aguadoras 1930
Narváez. Las aguadoras 1930
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Narváez. Relieve 1938
Narváez. La union es la fuerza
Narváez. La union es la fuerza
Narváez. La unión es la fuerza
Narváez. La unión es la fuerza
Narváez. Boceto La patria 1943
Narváez. Boceto La patria 1943
Narváez. Boceto relieve 1930
Narváez. Boceto relieve 1930
Narvaez cabeza 1970
Narvaez cabeza 1970
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Figuras Femeninas
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Francisco Narváez
Narvaez maqueta de la virgen
Narvaez maqueta de la virgen
Narvaez El gato 1934
Narvaez El gato 1934
Narvaez Forma 1952
Narvaez Forma 1952
Narvaez Los munecos de Carolina
Narvaez Los munecos de Carolina

Desde ese año se multiplican las exposiciones, comisiones, viajes y premios. Recibe el premio Presidente de la Republica de Venezuela, el premio Nacional de Escultura del I Salón Oficial de Arte Venezolano, el premio John Boulton del III Salón Anual de Arte Venezolano; ejecuta para la Academia Militar un relieve monumental titulado La Patria.

En 1945 realiza, por encargo del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, dos grupos escultóricos que llevan por nombre Las toninas, ambas ubicadas en la Plaza O’Leary. Allí, como él mismo afirma, incorpora ciertas pautas barrocas a las figuras a la propia fuente: “Es un trabajo de equilibrio entre las exigencias decorativas y la escultura de planos y ángulos”(5).

Grupo escultórico Las Toninas (1945). Autor: Francisco Narváez. Plaza O´Leary, urbanización El Silencio, Caracas. Fotografía: Luis Chacín, febrero 2016. Fotos cortesía IAM Venezuela (Institutional Assets and Monuments of Venezuela), organización que trabaja por la documentación, valoración y protección del patrimonio cultural venezolano.

En 1948 recibe el Premio Nacional de Pintura. También en ese año es llamado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva para participar en el proyecto de integración de las artes en la Universidad Central de Venezuela. La producción pública de Francisco Narváez continúa con obras como la estatua de Fermín Toro, La educación, La ciencia, tres murales (ejecutados por María Luisa Tovar) para el Instituto de Medicina Experimental, El Cristo, El atleta, la estatua ecuestre del general Rafael Urdaneta.

Narvaez Maqueta La arquitectura 1939
Narvaez Maqueta La arquitectura 1939
Narvaez Maqueta La ingenieria 1939
Narvaez Maqueta La ingenieria 1939
Francisco Narvaez. Maqueta relieve La ciencia 1939
Francisco Narvaez. Maqueta relieve La ciencia 1939

En 1953 es designado Director de la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas y en julio de ese año expone, en el Museo de Bellas Artes, la muestra “Francisco Narváez, Maderas, Piedras y Bronces”.

Narváez es, sin lugar a duda, uno de los grandes escultores venezolanos, su obra pasa por diversas etapas e intereses; a medida que el mundo del arte evoluciona, el artista no se queda en sus primeras búsquedas. Sus propuestas no son impuestas por las tendencias o la moda preponderantes, pero evoluciona experimentando con nuevos materiales e intereses.

Cuando uno lee la larga lista de exposiciones, comisiones y reconocimientos del artista, hay que recordar al Narváez que comenzó su trayectoria siendo un niño, y que, superando obstáculos, supo sacarles el mayor provecho a sus inquietudes. No se acomodó a vivir de sus éxitos, no se quedó estancado como hicieron muchos creadores de su entorno. Narváez supo leer a su alrededor los cambios en la historia del arte. No debemos olvidar que Francisco Narváez es artista en medio de todos los cambios que se dan en el arte. Pasa de los clásicos a las grandes transformaciones en el mundo del arte. Es la Europa de Picasso, Braque, Arp. Observa, está al tanto de lo que sucede en los centros del arte mundial, pero entre su oficio y su sensibilidad, el resultado es NARVÁEZ, su sello y su persona.

Francisco Narváez en Margarita y la escultura Barutaima. Fotos: Alfredo Boulton.

Francisco Narváez viene de la tradición y su primera etapa está ligada a lo clásico, a la búsqueda de las raíces, pero siempre con un lenguaje propio. A lo largo de su fructífera trayectoria supo ser él mismo, sin obviar influencias del mundo que lo rodeaba o de sus intereses artísticos: su destreza en el oficio de escultor, su selección de los materiales ya sea la madera, la piedra o el bronce; su escogencia de la temática de su obra… Su dominio y su gran oficio son siempre una constante que a lo largo del tiempo lo convierten en una figura primordial en la historia del arte contemporáneo venezolano y del mundo.

Desde sus comienzos, ningún medio le fue ajeno. Sus pinturas, dibujos, acuarelas y bocetos son un reflejo de su prolífica producción. Sus temas incluyen los retratos, nuestras tradiciones, las naturalezas muertas y los paisajes. Narváez es un creador que representa su época. Posteriormente evoluciona hacia formas más puras y simples abandonando, por breves períodos, la figuración.

Francisco Narváez. Crisantemos 1960-1970 y Cuarentonas, 1960

En 1956 declara al periódico El Nacional: “Cada día me estoy librando, es un alma que se libera de los envoltorios tan efímeros de lo circunstancial siempre más del peso obligado de la anécdota. Esta segunda etapa mía está muy cerca al abstraccionismo, aun cuando todavía haya figuras o figuraciones en las esculturas que en breve expondré. Pero abstraccionismo puro y absoluto, tratará la forma en sí como única razón de su existencia en el plano de superación artística”(6).

La superación artística fue su vida profesional. Cada período de su vida como artista él va más allá, buscando, solucionando, viendo mucho y comprendiendo cómo las diversas expresiones iban transformándose. Sus manos seguían su mirada y su mente, siempre acuciosa. A los volúmenes, les añade el movimiento.

Francisco Narváez es un camino: el camino que ha recorrido la escultura venezolana en los últimos treinta años. Entre el llamado de la tierra, los obstáculos de las circunstancias y las solicitaciones de lo universal, ha cambiado su esfuerzo creador dándonos una obra que, ni en su abundancia, ni en su intensidad, ni en su significación tiene antecedentes en nuestra escultura”(7).

Y ya que no hubo campo al que Francisco Narváez no accediera, una de las facetas que más lo llena es su labor como docente, y ese esfuerzo se ve colmado con su designación como director de la Escuela de Arte. De Los estucos, expuestos por primera vez en la Sala Mendoza en 1962, dice haber logrado la unión entre la pintura y la escultura… La dimensión que le faltaba a la pintura. Los estucos también estarán presentes en esta exposición, donde nuevamente nos parecerán más vigentes que nunca.

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Francisco Narváez, Mujeres en la playa, 1962
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Vendedoras de pescado, 1962

Sus temas pasan por un nuevo realismo social, escenas religiosas, domésticas, hechos históricos. Sus trazos son cada vez más puros, armoniosos. El uso de materiales como la madera y la piedra se transforman en narraciones para deleite del espectador.

De sus obras en espacios públicos, el propio artista señala que en la reurbanización de El Silencio, “por exigencias del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, incorporé ciertas pautas barrocas a las figuras y a la propia fuente, cargando la línea para relacionarla con la unidad de ambiente. Es un trabajo de equilibrio entre las exigencias decorativas y la escultura de planos y ángulos” (8).

Pasan los años, los reconocimientos, las exposiciones, y Narváez no cesa de asombrarnos. Los elementos se transforman. A veces figurativos, otras abstractos o geométricos. En cada obra están sus raíces venezolanas, la raíz que lo une a su tierra, pero también encontramos sus búsquedas, nuevas visiones y su conocimiento de lo que está ocurriendo en el mundo.

En otras palabras, el artista está anclado a Venezuela, pero su mirada es global. En 1966, en El Nacional, declara: “No es arte abstracto, porque creo que ese estilo pasó de moda. Mi obra es sugerente, pues no se queda en los detalles, sino que estiliza la composición (…). El artista no puede encerrarse en el conformismo. (…) Debe seguir estudiando y vivir en permanente búsqueda (…). Vale la pena hacer notar que, en Venezuela, como no ocurre en ninguna parte del mundo, las esculturas son maltratadas sin tomar en cuenta que cada una de esas obras forma parte del patrimonio cultural de la Nación (…), falta formación y principios que obligan a cualquiera, que no pertenecen a un hombre sino a toda la sociedad” (9).

1976 es un año crucial; recibe la Orden Francisco de Miranda en su primera clase. En mayo expone en la Galería Arte Contacto (Caracas, Venezuela) veinticuatro piezas bajo el título “Narváez Bronces Bruñidos”, en junio en la Exposición de Pintura de los Países signatarios del Convenio Andrés Bello y Panamá, organizado por el Ministerio de Educación en la Casa de Bello; en julio en la Galería Ángel Boscán de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela; en Septiembre en la Galería Marlborough de New York, Estados Unidos, con dieciséis vaciados en bronces de su última etapa. Esta muestra estuvo patrocinada por la Galería Arte Contacto y viaja posteriormente a Madrid a la Galería Sen (junio, 1978). En ese mismo año participa en el Segundo Encuentro de Artistas Contemporáneos en Galeries Nationales Gran Palais, París.

En Noviembre, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas lleva a cabo la muestra más ambiciosa del artista. Conformada por 141 piezas, la misma tiene un carácter retrospectivo e incluye todas sus etapas.

En 1979 se inaugura el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez en Porlamar, estado Nueva Esparta, Venezuela. El Artista dona cincuenta y nueve piezas que serán expuestas de manera permanente en la institución.

Inauguracion del Museo Narvaez porel presidente Luis Herrera Campins
En 1979 se inaugura el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez por el presidente Luis Herrera Campins. En la foto también, detrás, el ex-presidente Carlos Andrés Pérez.

Sabio conocedor de los medios y hombre de gran oficio, Narváez nunca se limitó en sus expresiones ni búsquedas. Su versatilidad lo convierte en uno de los más grandes escultores venezolanos de todos los tiempos. Su soltura y su seguridad, tras una prolífica y creativa vida, nos permite admirarlo todavía más en la distancia.

Uno de los aspectos más importantes que podemos ver en esta gran retrospectiva que nos ofrece la Galería Ascaso en su nueva sede en Miami, es cómo Francisco Narváez desarrolla su producción con cada uno de los materiales que le son comunes: piedra, madera, bronce, y en cada uno de los medios que escogió para expresarse: pintura, escultura, dibujo. Como exhibición, no solo es una oportunidad única para disfrutar de toda su producción artística, sino un recorrido didáctico de uno de los grandes maestros de Venezuela, que tuvo la dicha de crear prácticamente durante toda su existencia.

Vistas de sala en Ascaso Gallery en Miami, Florida. Fotos @rafaelguillen

Cabe destacar, que en el estado de la Florida, en San Agustine, podemos apreciar una obra de su autoría, el busto de José María Vargas que se encuentra en Los Jardines de la Escuela de Madera más antigua de los Estados Unidos, en la calle Saint George, específicamente en The Grove of Educators of the Americas y fue donada por el Gobierno de Venezuela en 1948.

Francisco Narváez falleció el 7 de julio de 1982 dejando un legado que se ha mantenido vivo en el alma de su país y del mundo. Esta exposición y publicación en la Galería Ascaso nos permite no sólo disfrutar nuevamente de un creador que demostró su gran oficio y una mirada al mundo que lo rodeaba partiendo de unas raíces firmes y ancladas en su tierra de origen

CITAS

  1. Rafael Pineda, “Escultura y Pintura de Francisco Narváez”, pág. 10, Instituto Nacional de Cultura y Bellas artes (INCIBA), Caracas, Venezuela, 1968 Arte no. 5, Tipografía Remar.
  2. Entrevista a Narváez, Lydia Pía Flamini de Tomasini, Caracas, Venezuela
  3. Entrevista a Narváez, María Cecilia Valera, Caracas, Venezuela.
  4. Arturo Uslar Pietri, catalogo exposición “Trayectoria de Francisco Narváez”, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, exposición 19, catalogo 19, noviembre 1976, impreso por gráficas Armitano, C.A., Caracas, Venezuela.
  5. Rafael Pineda, “Escultura y Pintura de Francisco Narváez”, pág.. 50, Instituto Nacional de Cultura y Bellas artes (INCIBA), Caracas, Venezuela, 1968 Arte no. 5, Tipografía Remar.
  6. Francisco Narváez, entrevista “El Nacional’, Caracas, Venezuela, 1956.
  7. Arturo Uslar Pietri, catalogo “Formas Nuevas”, Sala de exposiciones Fundación Eugenio Mendoza, Caracas, Venezuela, 1956.
  8. Rafael Pineda, “Escultura y Pintura de Francisco Narváez”, pág.. 50, Instituto Nacional de Cultura y Bellas artes (INCIBA), Caracas, Venezuela, 1968 Arte no. 5, Tipografía Remar.
  9. Francisco Narváez, entrevista “El Nacional”, Caracas, Venezuela, 1966.