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Jesus Soto

Jesús Soto

Jesús Soto

JESÚS RAFAEL SOTO (Ciudad Bolívar 1923 – París 2005), considerado el precursor del arte cinético, su búsqueda constante del movimiento lo llevó a desafiar las posibilidades perceptivas del ojo humano. Con la intención siempre manifiesta de involucrar al espectador en sus obras, trabajó desde sus comienzos en la década del ´50 en los efectos dinámicos logrados a partir de diversos materiales bidimensionales superpuestos, hasta encontrar en sus inmensos penetrables la posibilidad de sumergir al público en una experiencia viva.

En 1947 el pintor y escultor venezolano finaliza sus estudios y es nombrado director de la Escuela de Artes Plásticas de Maracaibo. Tras presentar en el taller Libre de Caracas su primera exposición individual (Venezuela, 1949) –que revela cierta afición por la geometrización de las formas y la influencia de Paul Cézanne-, 1950 lo encuentra mudándose a París, donde comienza a incursionar en la repetición sistemática de unidades formales. A través de la utilización de plexiglás para superponer los elementos, realiza sus primeras obras compuestas. En 1955 presenta junto a Yaacov Agam, Pol Bury, Alexander Calder, Marcel Duchamp, Jean Tinguely y Víctor Vasarely la exhibición Le Mouvement (El Movimiento) en la Galerie Denise René de París, marcando el punto de partida del arte cinético.

Con una permanente inquietud por relacionar los materiales con el espacio, para 1958 comienza a realizar su conocida serie de “vibraciones”, compuestas por varillas metálicas suspendidas que interactúan con los distintos fondos. Hacia 1967, sus muros vibrantes dejarán lugar a los penetrables que, sin conocer fronteras, llegan a ocupar hasta 400 metros cuadrados (Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris – 1969). En estas obras, apuesta a un concepto espacial de totalidad que requiere la translación del espectador para lograr una experiencia dinámica.

A comienzos de lo años `70 y continuando con la línea de sus investigaciones plásticas, incursiona con varillas en forma de “T” que entran en interacción con las líneas de sus fondos, inaugurando la serie de obras “Tes”. Durante las décadas del `80 y `90, Soto investigará también la ilusión del movimiento a partir del uso de cuadrados monocromáticos flotando sobre el espacio.

En 1973, el artista le regalará a la Ciudad Bolívar el Museo de Arte Moderno Jesús Soto, construido por su colaborador constante, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Además de parte de sus obras y un penetrable sonoro en sus jardines, el Museo posee obras relevantes de artistas vinculados a la abstracción.

Jesús Rafael Soto presentó más de 180 muestras individuales en ciudades como Ámsterdam, Berlín, Bruselas, Buenos Aires, Madrid, París, Nueva York y Tokio, entre otras. Realizó monumentales instalaciones en Bélgica, Francia, Suiza y Venezuela, y, con motivo de los Juegos Olímpicos, en el Parque Olímpico de Seúl (Corea del Sur, 1988). Participó en la Primera Muestra Internacional de Arte Abstracto en la Galería Cuatro Muros (Caracas, 1952), y en varias oportunidades en la Bienal de Venecia (1958-1962–1964–1966) y en la Bienal de San Pablo (1957–1959–1963). Contó con retrospectivas en El Museo de Bellas Artes de Caracas (1971), El Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York, 1974), El Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (1983) y El Museo de Arte Moderno de Bogotá (2001).

Entre la gran cantidad de reconocimientos que recibe en vida, el gobierno francés lo distingue en 1968 con la insignia Caballero de las Artes y las Letras. Por su parte, la UNESCO le otorga la medalla Picasso por considerar que su obra ha servido para acercar a los países del mundo.

En 2006 llega por primera vez a Buenos Aires la muestra “Jesús Rafael Soto. Visión en Movimiento”, que reúne en las Salas de Fundación Proa su más destacada selección de obras entre 1950 y 1999.

Ambivalencia Victor

Vibración y Color

Color y Grandes Barras

Model for Sphere Lutetia 1996, Edition Ávila 2014

Sin título (Le Point Red)